“La casa tomada” como solución
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Desde América Latina, Europa y los europeos parecen un gran continente con todo resuelto. El Estado, llamado a solucionar la vida de sus habitantes, pareciera lo suficientemente confiable como para que nadie se preocupase por nada. El llamado primer mundo, tierra prometida para muchos latinos, no es el que la imaginación o la poca información indican. Países europeos como España, enfrentan desde hace algunas décadas, no sólo conflictos violentistas internos, sino situaciones más cotidianas como el problema de la vivienda. El Estado español no garantiza el acceso a este derecho para todos sus ciudadanos. Muy por el contrario, la insolvencia en el terreno, creó el llamado movimiento de los “okupas”. Como en el cuento “La casa tomada” de Julio Cortázar, situaciones insólitas e inesperadas se presentan en el accionar de un movimiento que ha introducido nuevos conceptos, y perdido algunas afirmaciones. También ideología El movimiento de los “okupas” surgió en España en la década de los ochenta. A las legiones de antifranquistas que se volcaron a tomar las casas, se sumaron grupos de jóvenes que no sólo actuaban en contra de la falta de vivienda, sino con un perfil social que ponía de manifiesto la capacidad de vivir en colectivo, con otras reglas que no fuesen la propiedad privada y la familia nuclear. Los enfrentamientos entre los “okupas” y la policía siempre fueron momentos de tensión, pues, el objetivo era desalojar a los “usurpadores”. Por ello, las estrategias de uno y otro bando se debieron reforzar conforme avanzaba la creatividad y la prolongación de la permanencia de una casa ocupada. Pasadas casi tres décadas, el movimiento a pesar de que sigue en pie, parece haber sufrido mella en su sustento ideológico, tal y como ... |
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